Silvio Rodríguez llenó de música Museo Bellas Artes (+ audio & fotos) 27 ene

Calle 13, con René Pérez y su padre de visita por La Habana, y Eduardo Cabra con su familia cubana, se unían a la fiesta para disfrutar y aprender de este monstruo de la canción del autor universal.

Tomado de El Taburete. Como un amasijo de cuerdas y tendones, o un revoltijo de carne con madera… Así quedamos todos prendidos al ya histórico concierto de Silvio Rodríguez en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, este jueves 26 de Enero.

“Pero cómo… ¿gratis dicen?, no puede ser… ¿En el Bellas Artes?, no me lo creo…”. ¡Qué grande eres poeta! … y es que pudimos constatar la emoción que había en muchos de los rostros y los corazones de los allá presentes, en el mismo Patio del Edificio de Arte cubano del Museo de Bellas Artes de La Habana, una vez más. Y una vez más, enorme sobre el escenario.

Con un patio central del Museo abarrotado de gente, Silvio hacía entrada en el recinto justo en tiempo, no sin haberlo hecho minutos antes uno de los dúos más importante de la música contemporánea latinoamericana, los muchachos de “Calle 13“, lo cual provocó un pequeño desorden por unos minutos. René Pérez y su padre de visita por La Habana, y Eduardo Cabra con su familia cubana, se unían a la fiesta para disfrutar y aprender de este monstruo de la canción del autor universal.

Comenzaba el concierto con la presentación del coro “Exaudi“, haciendo gala de la maestría y calidad del canto coral cubano. Cinco temas bien escogidos, uno de ellos del propio Silvio; “Hay quien precisa”.

Todo listo para que el “Trovador Antiguo” saliera acompañado de sus habituales y maravillosos músicos; el trío Trovarroco, Oliver Valdés en las percusiones y batería y la siempre hermosa y talentosa Niurka Gonzalez.

“Una vez comprendí que mi voz no era mía, que era solo del mundo, del mar y los días”.

“Sonrisa de papel”, canción inédita que Silvio incluirá en su próximo trabajo, fue el tema escogido para comenzar una noche de la cual aseguraba el propio Trovador, sería diferente. Había escogido para su programa de canciones temas que hacía mucho tiempo no cantaba, trayéndonos el recuerdo a la mente a varios de los allí presentes la imagen de aquel memorable concierto en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional en el año 83, donde comenzaba diciendo: “Hoy, voy a cantar canciones viejas”…

Compromiso y voluntad con el presente y el futuro de Cuba , reafirmación de seguir evolucionando como sociedad… llegaba el momento de “Sea Señora”, primero leída como testamento hacia todos los presentes y luego cantada como himno de combate.

A eso le siguió una lluvia de canciones que robaron los aplausos del público durante toda la velada, incluyendo dentro de ellas algunas otras de su próxima producción discográfica a poco tiempo de salir al mercado, entre las que se encuentran “Paula” y “Virgen de Occidente”. Sorpresa grata fue encontrarnos con nuevos arreglos de sus emblemáticas “De la ausencia y de ti” y “Mariposas”, hermosos arreglos en un tono más bajo, pero muy bien acoplados.

“Canción del Elegido”, “El Mayor”, “Óleo de mujer con sombrero”, “El Reparador de Sueños”, “Quién fuera”… fueron interpretadas más tarde por el bardo, y también por un público entregado que llenaba todo el recinto.

Cerraba con “Ojala” la noche y como era de esperar tras gritos, aplausos y ruegos, tuvo que regresar al micrófono con su “Escaramujo” al tiempo que la multitud se lo agradecía.

Sin duda, un concierto memorable, una fiesta de la Cultura en nuestra Habana la que Silvio Rodriguez nos trajo ayer al patio del Museo de Bellas Artes que se recordará por tiempo. Grato encontrarnos allá con amigos del alma, compañeros, conocidos…

Silvio por su parte, continúa su gira por los barrios de La Habana, por lo que los emplazamos a su próxima cita, esta vez en el Parque “Quintín Banderas” (conocido como Parque Trillo), en Cayo Hueso, Centro Habana, este sábado 28 de enero, a las 7:00 p.m.

AUDIO Y FOTOS DEL CONCIERTO

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La Canción Nuestra: Memorias de Numa Moraes 27 ene

Alfredo Alzugarat

Diario El País, Montevideo.

Luego de la publicación de Las milongas se organizó un homenaje a su autor, Washington Benavides, en el liceo de Tacuarembó. Numa Moraes, que contaba entonces con apenas quince años, encontró en ese evento la posibilidad de cantar ante el poeta. Había leído el libro y se planteó impresionarlo. Decidió interpretar "algo que se saliera de lo habitual" y musicalizó unos versos de Joaquín Almada, un poeta amigo de su padre. "El asunto surtió su efecto", recuerda ahora Numa. "Cuando el Maestro escuchó tres canciones inéditas, con textos que decían cosas bien dichas, lindamente dichas, le llamó la atención aquel muchacho que aparecía ahí, de la nada, cantando con música propia, tocando la guitarra con todos los dedos, sin púa y con una técnica relativamente correcta." Al cabo del acto, Benavides lo saludó y lo invitó a que fuera a su casa. Numa no perdió la oportunidad. Nació así, entre ambos, una relación que se prolonga hasta la actualidad y que ha sido clave para la trayectoria artística de Numa Moraes, quien ha interpretado más de cien poemas de Benavides, entre ellos algunos tan recordados como "Seu Frankilín Olivera", "La Padilla", "Ding-Hung juglar" y "Color de arena tus ojos".

Hasta ese momento, aquel muchachito nacido en Curtina en 1950 sólo había participado en programas radiales locales, junto a músicos del pago o integrando conjuntos efímeros, interpretando canciones del folclore argentino y algunas piezas de Osiris Rodríguez Castillos, de Aníbal Sampayo o de Alán Gómez. Había pasado por el Conservatorio Municipal de Tacuarembó y su pasión por la guitarra y el canto tradicional lo llevaban a escuchar su Spica incansablemente y a comprar cuantos discos hallaba a su alcance. El encuentro con Benavides, que en lo inmediato se aquilataría acompañándolo en recitales por localidades del norte uruguayo, le proporcionaría la posibilidad de hallar un repertorio propio, de ritmos nativos y de poesía universal. Allí también conocería a otros jóvenes como Eduardo Larbanois, Victor Cunha o Eduardo Darnauchans. Junto a ellos, en la casa del poeta, escucharía tanto a cantautores entonces emergentes (Viglietti, Zitarrosa) como a Bob Dylan, Simon & Garfunkel, los Rolling Stones, o composiciones de música renacentista que lo impactarían desde el primer momento.

El difícil equilibrio. La llegada a Montevideo, en 1969, le significaría abrirse paso en un escenario musical donde el canto popular, en pleno auge, se comprometía con las alternativas de lucha y cambio social. Su participación en la peña De Cojinillo y en los espectáculos de "Generación 70" junto a Julio Calcagno, le permitieron ahondar en territorios poéticos e interpretar a Juan Cunha, a Benedetti, a Gabriel Celaya. Eran los tiempos de irrupción de la canción protesta, que, como afirmaba Ángel Rama, "no es sino una poesía cantada en la gran tradición que al género le viene de sus orígenes más remotos" (Enciclopedia Uruguaya No. 57, 1868). Eran también tiempos de militancia política, en los que era difícil establecer un equilibrio entre el valor estético de un texto y la necesidad panfletaria. Numa fluctuó por esos años entre el juglar que aspiraba ser y el cantor de barricadas que la caliente realidad demandaba. Alcanzó la popularidad con su tercer LP, La Patria, compañero. En ese entonces tanto lo aplaudían en el teatro Odeón como en un local sindical, en una peña como en un comité de base. La represión también lo tuvo en la mira. En una oportunidad fue preso, en otra debió huir de un acto escondido en el camión de la murga La Soberana.

El exilio, como a tantos, lo llevó primero por Chile y Cuba. Participó de la peña de los Parra y del Festival de Valparaíso mientras desempeñaba cualquier oficio. En 1974 ya se encuentra en Europa y el 8 de octubre canta en Milán en un homenaje al Ché Guevara. En París se reencuentra con Marcos Velázquez, con el Sabalero y con su admirado Daniel Viglietti. Al año siguiente se instala en Ámsterdam donde acaban de reeditar su último LP y pronto decide profundizar sus estudios de guitarra y canto en el Conservatorio Real de La Haya, junto al maestro uruguayo Antonio Pereira Arias. Hubo que estudiar mucho. Y lo hizo. Cursos en holandés, apertura a la música de todas las latitudes. "No hay muchos ejemplos, en el canto popular, de intérpretes que se hayan diplomado en música y en ejecución instrumental tras ocho años de estudio en una institución de ese rango", afirma Alfredo Escande. Mientras tanto graba nuevos discos (Furia, Aire) y viaja con su canto solidario hasta lejanos lugares (Hungría, Israel, Angola, Panamá, Venezuela, Nicaragua, etc.). Curtina había quedado muy lejos pero permanecía en su memoria. "Aquella posibilidad de estar oyendo y viviendo tanta variedad me abrió otro mundo pero, eso sí, siempre tuve el cuidado absoluto de mantener la llamita del pago encendida", reflexiona ahora en su libro de memorias.

El acto en el Franzini, la vuelta a Tacuarembó, resultaron los momentos más emotivos a su retorno al Uruguay, en la agonía de la dictadura. Pronto habría más actuaciones, más discos, más giras, hasta su anclaje con el programa "La canción nuestra" en varias radios rioplatenses y su labor conjunta con Benavides en el Taller de Música y Poesía Popular, fundado en 2008 en el marco del Servicio de Bienestar Universitario.

HUMILDAD Y PASIÓN CREATIVA. El título del libro -De Curtina a La Haya- indica un recorrido geográfico que es un itinerario de crecimiento personal, fruto de sus sueños, de su esfuerzo y del azar de circunstancias que supo afrontar. En el largo relato de Numa la humildad va de la mano con su audacia. Su agradecimiento a todos aquellos que lo ayudaron y orientaron lo lleva a pormenorizar su relación con Viglietti, con Zitarrosa, con Osiris Rodríguez Castillos. En el mismo tono confiesa errores y "metidas de pata". A la vez, sus palabras dan cuenta de esa pasión creativa que lo inclinó desde los años más tempranos a poner música a decenas de textos de poetas de todas partes, algunos de ellos verdaderos desafíos ante los cuales muchos entendían que había que estar muy bien preparado para asumirlos: "Sonatina" de Rubén Darío, "Las golondrinas" de Gustavo Adolfo Bécquer, "El gigante de ojos azules" de Nazim Hikmet, "Danza negra" de Luis Palés Matos.

De Curtina a La Haya posee otras virtudes. Numa destina un capítulo entero a explicar sus procedimientos técnicos, los entresijos de su labor. El relato de sus memorias se complementa con abundante información de contexto, sobre eventos musicales de trascendencia y sobre protagonistas del canto popular que conoció o que influyeron en su trayectoria, un plus que convierte al libro en texto ineludible para interesados en el tema.

DE CURTINA A LA HAYA, de Numa Moraes, en colaboración con Alfredo Escande. Planeta, 2011. Montevideo, 415 págs. Distribuye Planeta.

 

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Calle 13 abrirá el Festival Internacional de Artes de Costa Rica 26 ene

El evento reconocido mundialmente espera la asistencia de más de 1.2 millones de personas y más de 1,300 artistas de todo el mundo participarán

Por Agencia EFE

San José-La banda puertorriqueña Calle 13 dará el concierto de apertura del Festival Internacional de las Artes de Costa Rica (FIA), mientras que el británico Alan Parsons, con un concierto de música electrónica, se encargará del cierre.

El FIA, que se celebra cada dos años y en 2012 tendrá lugar del 15 al 25 de marzo, es la principal actividad cultural de Costa Rica, hasta el punto que es ya "una marca país", según dijo hoy su director, Anselmo Navarro, al anunciar la programación.

El invitado de honor de este año es Corea del Sur y se espera que más de 1.2 millones de personas asistan a los 320 espectáculos y otras actividades de teatro, danza, literatura, ópera, música clásica y popular, artesanía, circo y cine programados, en los que intervendrán 1,300 artistas de todo el mundo.

El concierto de apertura, a cargo del dúo puertorriqueño Calle 13, formado por René Pérez Jolgar (Residente) y Eduardo Cabra (Visitante) está previsto para el 16 de marzo y será al aire libre y de entrada gratuita.

El de cierre será responsabilidad del británico Alan Parsons. También está en el programa un concierto del cantautor argentino Pedro Aznar.

La oferta teatral incluye compañías como Hermanos Inconfundibles, Abrego Producciones, Guindalera y Gotera de Lazotea, de España; Imágenes Teatro y Fundación La Navaja de Ockham, de Colombia, así como grupos de Perú, Argentina, Honduras, Guatemala, El Salvador, Ecuador, República Dominicana y Estados Unidos.

La danza pondrá en diferentes escenarios a bailarines de Estados Unidos, España, Francia, El Salvador y República Dominicana, con espectáculos que van desde la danza moderna hasta el swing criollo y el flamenco.

Las calles de San José se llenarán de arte con pasacalles y circo callejero a cargo de artistas mexicanos, italianos, alemanes, españoles y franceses, entre otros.

Corea del Sur, por su parte, pretende mostrar lo más importante de su riqueza cultural a través de conciertos con instrumentos tradicionales en compañía de músicos costarricenses, incluido el ministro de Cultura, Manuel Obregón.

Además, tendrán un Pabellón Cultural permanente y ofrecerá un concierto de opera pop con chelo electrónico.

El FIA incluye un festival literario y de poesía, cuentacuentos y conferencias dentro de un espacio llamado "Fiesta de las letras".

Las producciones cinematográficas se proyectarán también al aire libre con el nombre "Cine bajo las estrellas", mientras que los museos y galerías de San José mostrarán obras de los más diversos tipos para atraer a toda clase de público.

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Nueva Cosecha - Guatemala


Alejandro Arriaza

¿Quién es?

Guatemala -1975

Alejandro Arriaza nació en la Ciudad de Guatemala el 1 de febrero de 1975.  A su paso por la Escuela de Biología de la Universidad de San Carlos aprendió a tocar la guitarra, embarcándose en la corriente de la nueva trova a través de las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros. En 1995 escribió su primera canción, continuando desde entonces ininterrumpidamente con esta forma de expresión artística.  Suele presentarse como solista, aunque en muchas ocasiones se ha hecho acompañar de jóvenes y talentosos músicos de su generación, que han incorporado instrumentos como la flauta transversal, el violoncello, los teclados, las guitarras eléctricas y la percusión latina a su propuesta, la cual llama (con cierta irreverencia) “pos-trova” o “latin folk”.  Ha ofrecido conciertos en centros culturales, festivales, cafés, bares, y estaciones de radio y TV en la capital guatemalteca y todo el interior de la república, así como en San José de Costa Rica, México D.F. y las ciudades españolas de La Coruña, Valencia y Granada.  Ha grabado un cassette artesanal, “El Largo Paseo del Alma y el Sol” (1997) y tres discos compactos, “Tranquila tu Mente” (2002), “Artesanías para Voladores” (2007) y “Antronauta” (2010).  Ha alternado además con destacados exponentes del género, como los hermanos nicaragüenses Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, el mexicano Alejandro Filio y el grupo venezolano Guaraguao.

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