| Paco Ibáñez, la voz de la memoria (+ videos) 28 agosto |
Paco Ibáñez avisa de que "el que se aleja de la poesía se aleja de sí mismo" Laura Millan Lombraña Santander, 28 ago (EFE).-El cantautor Paco Ibáñez avisa de que "el que se aleja de la poesía se aleja de sí mismo" y reivindica, poco antes de presentar en Santander su último trabajo, donde recopila sus vivencias a través de poemas, que "la poesía tendría que estar en todas partes y vivir en cada individuo" "Voy a hacer el disco de mis nacionalidades, de lo que uno es y de lo que uno va siendo", afirma el músico con convicción durante una entrevista con Efe en la que explica que tiene el disco listo y sólo falta grabarlo.
Ibáñez, que nació en Valencia, pasó su infancia en el País Vasco, su juventud en París y reside ahora en Barcelona, dice que se siente tan catalán, vasco y francés como español y que, "salvo en inglés", canta en cualquier idioma. En este último trabajo, Ibáñez recorre su vida a través de canciones en euskera como "Maitia galde egin zautan", temas de Georges Brassens en francés y en provenzal, poemas en catalán de Salvador Espriu y Apeles Mestres, e imprescindibles de su repertorio como Federico García Lorga, Juan Luis Goytisolo o Miguel Hernández en castellano. Mientras prepara un disco de canciones de poetas latinoamericanos, Ibáñez, que ha musicado centenares de versos, se ha dado cuenta de que uno se le resiste: "Quería hacer una milonga de un poema de Borges, pero no me sale, estará enfadado conmigo, ya se desenfadará", dice, sonriendo. A sus 74 años, Ibáñez se confiesa desordenado e indisciplinado. "No tengo remedio, lo más grave es que a veces intento ordenar mis discos, pero a la semana ya lo tengo todo desordenado", exclama, aunque reconoce que el caos tiene sus ventajas: "Me gusta la aventura de buscar, es un descubrimiento permanente". Sentado en uno de los salones del Palacio de La Magdalena, en Santander, Ibáñez admira los muebles de principios del siglo XX que decoran la estancia y, ante las imponentes vistas al mar, reflexiona: "La poesía está abandonada pero está ahí, como el mar. Si te vas a los montes y te olvidas de él, no deja de existir y, cuando vuelvas, lo encontrarás". Sin amedrentarse por el retrato de Alfonso XIII pintado por Sorolla que preside el salón, Paco Ibáñez no tarda en cargar contra todo lo que le indigna: "Todas las cosas que pasan tienen un denominador común, que es la injusticia", resume. "La gente está como en un parque zoológico, porque han ganado no sé qué copa", mientras "hay 200.000 muertos errantes en España que están pidiendo sepultura", por lo que el músico siente la necesidad de decir: "Menos fútbol, más cultura y más conciencia", una máxima que cumple a rajatabla luchando canción a canción. Para quien en 1969 se convirtió en "la voz libre de España" en la Sorbona de París, la batalla no se libra con bombas, sino con versos como los de Miguel Hernández, al que la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo ha homenajeado esta semana con un curso con motivo de su centenario en el que también ha participado Paco Ibáñez. "Miguel Hernández tiene unas palabras luminosas que encienden todo tu cuerpo y toda tu alma", explica, tras asegurar que el poeta de Orihuela "era un elegido de los dioses", aunque "también es elegido el que al leerlo siente profundamente una vibración por las cosas que ha expresado". Con centenares de conciertos a sus espaldas, Ibáñez confiesa que, a veces, cuando toca siente que se da "una especie de simbiosis entre el público y el cantante, y hasta desaparece el lugar y desaparecen los actores", y concluye que, "si tú consigues esto, no le pidas más al mundo, ya te puedes morir tranquilo". EFE lml/jmr/car &feature=related
27.08.10 El cantautor y compositor valenciano Paco Ibáñez ofreció ayer en las escaleras centrales de la cara sur del Palacio de La Magdalena un concierto al aire libre con el que repasó su último trabajo discográfico, en el que canta a los poetas andaluces. El concierto puso fin, ante más de mil personas, al ciclo cultural 'Magdalena en vivo' que, a lo largo de este verano, ha contado con los conciertos de Carmen Linares, La Shica, Malagasy Gospel y Lone Ark.
El recuerdo musical hacia los grandes protagonistas de la poesía española, como Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer o Luis de Góngora, estuvo intercalado por las reflexiones que el cantautor dedica habitualmente a su público. Y así, entre nota y nota lanzada a la brisa del Cantábrico, Ibáñez no olvidó su compromiso con los mártires del siglo XXI y denunció, con la misma voz que acompaña el rasguido de su guitarra, el agravio sufrido por el juez Baltasar Garzón: «Un suceso terrible que demuestra que en este país no hay memoria histórica. Porque si antes hubo un levantamiento militar, el caso de Garzón es un levantamiento judicial».
No quiso olvidarse de nadie el compositor y, junto a su habitual soflama en contra del imperialismo comercial americano, dedicó parte de su actuación a recordar que «en este país hay cuatro idiomas oficiales». Así, su voz se elevó sobre la noche santanderina en gallego, en catalán y euskera, demostrando que la poesía está en el sentido de las imágenes que evoca, y no en la forma en que se pronuncian las palabras, porque aunque muchos espectadores no entendieran el idioma no dejaron de emocionarse ante el sentimiento demostrado por el intérprete.
No quiso Ibañez convertirse en el único protagonista de la noche, por lo que estuvo acompañando a la guitarra de Mario Mas. Además, unió su voz en tres de las canciones con la de su hija Alicia. Previamente, el cántabro Mario San Miguel y el Ejército del Amor ejercieron de teloneros del intérprete valenciano.
El cantautor Paco Ibáñez aseguró este martes en Santander que la poesía de Miguel Hernández «tiene que circular y habitar en nuestros corazones y en nuestras almas», algo que a su juicio nos ayudará a «abrir los ojos y a ver la vida de una forma distinta» y a «interesarnos menos por las copas del mundo y por los goles y más por la poesía».
Así, el músico valenciano reconoció que, aunque es «muy difícil» explicar el discurso interior que hay en un poema, «cuando coges la guitarra y te pones a tocar» todos los valores que el poeta pone en su obra «salen al aire, respiran y se oxigenan».
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